El Sevilla FC pudo al menos empatar (2-2) un partido que parecía tener muy clarito desde el principio (0-1 de Negredo y expulsión del portero Diego López), que se le complicó especialmente por su falta de tensión y su pasividad (2-1 a cinco minutos del final) y que al final le sirve para salvar los muebles porque Alexis, en su plaza preferida, hizo ese gol del puntito de certero cabezazo. Incomprensible que durante tantos minutos se dejera dominar el equipo de Marcelino. Se habló mucho de un nuevo sello y lo cierto es que este Sevilla, con gente muy diferente por la política de salidas, se parece una barbaridad al equipo que ha pasado de muy bueno a solo regular. Redacción
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